Capítulo Tercero: del dilema de los cordones
Estimado lector, me siento complacido de poder ofreceros el tercer capítulo de aquestas gangrenadas crónicas para vuestro solaz; tengo especial empeño en el presente escrito, porque todo empieza con una vivencia personal, leve e ínfima que sin embargo, me convenció para escribir estas verbas malditas en esta mañana gris. Ayer, cuando volvía para casa, un conocido me miró de arriba a abajo y me llamó: "¡comunista!"; ante mi rostro de sorpresa, me dijo que llevaba los cordones de mis flamantes deportivas negras rojos, y eso era de los red skins. Una vez que me explicó la herejía me quedé barruntando y recordé cuando me había encontrado con un interesante artículo que hablaba sobre cómo se identificaban entre sí los movimientos enfrentados de skins en Madrid y otras grandes ciudades: por los cordones de los zapatos.
Porque, querido amigo, lector inundado por el tedio que acudís a estas playas desiertas, os diré que no sólo hay un tipo de skinhead; no, déjeme que le ilumine. Tenemos a los skins de toda la vida, matarile al maricón y le partimos la cabeza al negro (porque es negro). Esos suelen llevar los cordones negros. Tenemos a la Falange Skin, que es lo mismo, pero en versión española. Y que viva la raza española, más pura que la aria, jodidos mezclados de mierda; porque como todos ustedes saben, en España siempre nos hemos aislado de cualquier otra raza, color de piel y cultura. Más tarde, y como ya he citado, tenemos a los red skin, que son lo mismo, pero en comunista. Y por eso el comentario de mi conocido. Pues vale. ¿Skins comunistas? Supongo que pegarle a todos igual también es una forma de comunismo. Me imagino ya, a un grupo de energúmenos con cordones rojos gritando apocalípticas consignas incendiarias: "pégale al rumano, pégale al negro, pégale al cubano, pégale al hispano, pégales a todos, u-a, u-a..." De acuerdo, amado lector, no es demasiado buena, ¿pero de verdad cree, en su humildad, que van a inventarse algo mejor? Comunismo, señores. Comunismo. Matemos a todos y quedémonos nosotros. Y para finalizar, con cordones violetas, tenemos a los gay skins, que viene a ser lo mismo, pero en gay. Y este humilde escribano no puede dejar de plantearte incómodas cuestiones. ¿Sodomizarán al pobre negro antes de rociarlo con gasofa y hacer una imitación de las fallas de Valencia? ¿Se dedicarán a apalear "heteros" para preservar la pureza aria? ¿Enculemos a todos que alguien nos dará preservativos? Y no es que tenga nada en contra del colectivo gay. Ah, claro, y tienen su contrapartida femenina, Lesbian Skins. Mejor no escribo lo que se ocurre que estas señoritas pueden hacer...
Juzgue usted mismo, amado lector. Yo ya me he comprado unos zapatos sin cordones.
Porque, querido amigo, lector inundado por el tedio que acudís a estas playas desiertas, os diré que no sólo hay un tipo de skinhead; no, déjeme que le ilumine. Tenemos a los skins de toda la vida, matarile al maricón y le partimos la cabeza al negro (porque es negro). Esos suelen llevar los cordones negros. Tenemos a la Falange Skin, que es lo mismo, pero en versión española. Y que viva la raza española, más pura que la aria, jodidos mezclados de mierda; porque como todos ustedes saben, en España siempre nos hemos aislado de cualquier otra raza, color de piel y cultura. Más tarde, y como ya he citado, tenemos a los red skin, que son lo mismo, pero en comunista. Y por eso el comentario de mi conocido. Pues vale. ¿Skins comunistas? Supongo que pegarle a todos igual también es una forma de comunismo. Me imagino ya, a un grupo de energúmenos con cordones rojos gritando apocalípticas consignas incendiarias: "pégale al rumano, pégale al negro, pégale al cubano, pégale al hispano, pégales a todos, u-a, u-a..." De acuerdo, amado lector, no es demasiado buena, ¿pero de verdad cree, en su humildad, que van a inventarse algo mejor? Comunismo, señores. Comunismo. Matemos a todos y quedémonos nosotros. Y para finalizar, con cordones violetas, tenemos a los gay skins, que viene a ser lo mismo, pero en gay. Y este humilde escribano no puede dejar de plantearte incómodas cuestiones. ¿Sodomizarán al pobre negro antes de rociarlo con gasofa y hacer una imitación de las fallas de Valencia? ¿Se dedicarán a apalear "heteros" para preservar la pureza aria? ¿Enculemos a todos que alguien nos dará preservativos? Y no es que tenga nada en contra del colectivo gay. Ah, claro, y tienen su contrapartida femenina, Lesbian Skins. Mejor no escribo lo que se ocurre que estas señoritas pueden hacer...
Juzgue usted mismo, amado lector. Yo ya me he comprado unos zapatos sin cordones.


2 Comments:
Va subiendo el nivel de calidad, jojojo, qué grandeza.
Yo me he estado diseñando unos Converse de cordones amarillos, con lo cual debo ser un kawaii skinhead, o algo así. Supongo que desde que me los calce, mi meta en la vida será el apalear a todo aquél que no cene en restaurantes japoneses, como yo.
Por cierto, si comunismo es pegarle a todos por igual...¡Comunismo ya!
Yo es que soy un latin skinhead, porque mi raza es purísima en su mestizaje. ¿Contradicción? ¿Dónde? Bah, lleva, sucio mestizo europeo.
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